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¿Conocías las siguientes Recomendaciones Nutricionales utilizando Sustitutos Completos? Basadas en la evidencia para la prevención y el tratamiento del sobrepeso y la obesidad en adultos, (Consenso FESNAD-SEEDO)

Por Maribel Burgos

El tratamiento dietético de la obesidad tiene como objetivo conseguir una pérdida de peso mantenida en el tiempo que permita disminuir el riesgo que el exceso de peso ocasiona para la salud del paciente. En la revista Española de Obesidad; Vol. 10 • Suplemento 1 • octubre 2011 nos ofrece las Recomendaciones nutricionales basadas en la evidencia para la prevención y el tratamiento del sobrepeso y la obesidad en adultos. Este gran documento elaborado por las sociedades integradas en la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD) y la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) examina la información publicada para conocer la verdad de las diferentes cuestiones y los distintos abordajes que se plantean en la prevención y el tratamiento de la obesidad, con la finalidad de unificar y dar criterios de actuación.

Mi intento ha sido minimizar el documento de todas las intervenciones citadas y focalizarme exclusivamente en "la utilización de Sustitutos Completos, como una herramienta para la pérdida del peso, y su posterior mantenimiento". Por ello, he transfiriendo el contenido que yo he considerado más apropiado a este Blog, con el objetivo de transmitir la información tal como se refleja en este magnífico documento para su divulgación y propagación, facilitando que llegue a un mayor número de personas interesadas en esta intervención dietética. Uno de los cometidos finales es poder potenciar la publicación que realizó la Revista Española de la Obesidad, para poder ofrecer datos con evidencia solida e intentar aliviar la gran confusión y desinformación que existe en este sector. Para ver todos los detalles de esta y otras técnicas citadas, tendrás que dirigirte directamente a la publicación original.

ANÁLISIS PREVIO DE LAS REVISIONES Y RECOMENDACIONES PUBLICADAS POR LA REVISTA ESPAÑOLA DE LA OBESIDAD (textos extraídos de la publicación)

El tratamiento dietético de la obesidad ha sido lógicamente considerado en todos los consensos y guías clínicas relativas a la obesidad. El documento más representativo de las sociedades internacionales, evidentemente, es el de la OMS. En su manifiesto de 2007(28) consideraba que existía suficiente evidencia que acreditaba la eficacia, en la pérdida de peso, de las dietas hipocalóricas, las dietas hipograsas con reducción calórica o las dietas hipograsas sin reducción de calorías. Por otro lado, reconoce la eficacia de las dietas muy bajas en calorías (DMBC) para la pérdida de peso a corto plazo en pacientes seleccionados. Las sociedades científicas estadounidenses como la Asociación Norte americana del Estudio de la Obesidad y el Instituto Nacional del Corazón, Pulmones y la Sangre y los Institutos Nacionales de Salud en América, en el año 2000(322), recomendaron, de forma conjunta, un abordaje dietético con una reducción en la ingesta calórica de 500 a 1.000 kcal respecto a las necesidades calóricas siguiendo el esquema de una dieta hipocalórica convencional. Posteriormente, la Asociación Dietética Americana en sus recomendaciones de 2009(30) establece para perder peso un déficit calórico de 500 a 1.000 kcal mediante la reducción del aporte de grasas o hidratos de carbono. Advierte de la ineficiencia a largo plazo del empleo de dietas muy bajas en hidratos de carbono y de sus posibles efectos nocivos. También considera ineficaces las De Bajo Índice Glucémico (DBIG). La reciente Guía Dietética Americana de 2010(33) concluye que para el tratamiento de la obesidad el tratamiento inicial recomendado es pautar una dieta con un déficit energético de 500 kcal, considerando que lo importante es el déficit calórico total, sin que la proporción de nutrientes tenga apenas repercusión sobre el peso. En el ámbito europeo, la Asociación Europea del Estudio de la Obesidad, en su Guía de Prácticas Clínicas de 2008(19), aboga por una reducción del contenido calórico de la dieta de entre 500 y 1.000 kcal. No considera que posibles variaciones en la proporción de los principios inmediatos de la dieta ofrezcan ninguna ventaja sobre la dieta hipocalórica convencional, excepto en el caso de las dietas de bajo Índice Glucémico (DBIG) a corto plazo. Reserva el empleo de las dietas de muy bajo contenido calórico (DMBC) para casos muy específicos. Asimismo, considera que la sustitución de comidas por dietas fórmula puede contribuir al equilibrio dietético y ayudar al mantenimiento del peso perdido.

La dieta en el tratamiento de la obesidad; Dietas de sustitución de comidas (meal replacement), eficacia a corto y largo plazo

Eficacia a corto plazo

Según esta publicación numerosos estudios sobre Dietas de sustitución se han publicado. En el año 2003 se publicó un estudio metaanálisis que evaluaba su eficacia y seguridad, en pacientes con o sin diabetes. En este estudio se incluyeron todos los ensayos clínicos efectuados desde el año 1960 hasta 2001, controlados y aleatorizados. Se comparaba el efecto de las dietas de sustitución en una o dos comidas con una pauta de dieta hipocalórica convencional, de al menos 3 meses de duración, en pacientes con Índice de Masa Corporal (IMC) superior a 25 kg/m2. Se evaluaron 276 trabajos; de ellos, únicamente 6 fueron incluidos en el análisis y en total incluían 249 pacientes en el grupo de sustitución y 238 controles. La duración de los estudios osciló entre 3 y 51 meses. En este metaanálisis se observó que a los 3 meses la pérdida de peso fue significativamente mayor en el grupo que recibió dieta de sustitución en comparación con el que recibió dieta hipocalórica Esta pérdida ponderal constituyó aproximadamente el 7% del peso previo en el grupo de dieta de sustitución y el 4% en el grupo control. La diferencia de pérdida de peso estimada entre los dos tratamientos fue de 2,54-3,01 kg. El porcentaje de pacientes que logró a los 3 meses una pérdida ponderal de al menos el 5% del peso inicial fue del 34% en el grupo convencional, frente a un 72% en el grupo que seguía un régimen combinado de sustitución. No se observaron efectos adversos atribuibles al tratamiento. El índice de abandonos del tratamiento fue similar en el grupo con dieta de sustitución y en grupo control (16% y 19%, respectivamente).

Pérdida ponderal a largo plazo (texto extraído de algunos estudios mencionados en la publicación)

Algunos estudios han evaluado el efecto de dietas de Sustitución a largo plazo. En un estudio no controlado, Rothacker observó que los sujetos que habían utilizado Sustitución completa de la Dieta presentaban una pérdida de peso significativamente mayor después de 5 años, en comparación con grupo de personas de similares características (451).

El estudio de Ditschuneit y Flechtner-Mors(447) consta de 2 fases. Durante los primeros 3 meses, los pacientes fueron asignados de forma aleatorizada a 2 grupos de tratamiento, dieta hipocalórica (1.200-1.500 kcal/día), basada en alimentos convencionales, o dieta isocalórica, utilizando sustitutos en 2 comidas principales. En la segunda fase, de 4 años de duración, todos los pacientes recibieron la misma dieta, que incluía la sustitución de una comida y un refrigerio. De los 100 pacientes que comenzaron el estudio, 75 completaron 4 años de seguimiento, si bien 32 pacientes lo habían abandonado y se reincorporaron el tercer año. La pérdida de peso a los 3 meses fue de 7,1 ± 3,5 frente a 1,3 ± 2,2 en el grupo control. El grupo de pacientes que había recibido sustitución Completa de la Dieta los primeros 3 meses presentó una pérdida ponderal mayor en el seguimiento a largo plazo.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) publicó en el año 2010 un documento en el que evalúa la posibilidad de alegaciones de salud en relación con los sustitutos de la comida. Basándose en los metaanálisis de Heysfield y Andersen, la EFSA señala que, en pacientes con sobrepeso u obesidad, existe una relación causa-efecto entre la utilización de sustitutos de la comida en el contexto de una dieta hipocalórica (basada en 2 sustitutos al día) y su relación con la pérdida de peso, así como entre la utilización de 1 a 2 sustitutos diarios y el mantenimiento del peso perdido. Asimismo, indica que su utilización puede conseguir resultados similares a pautas de tratamiento que incluyen una mayor intensificación de seguimiento.

Investigación

Efecto sobre la comorbilidad

La pérdida de peso origina una mejoría del patrón lipídico, con un descenso de los triglicéridos y un aumento del colesterol específicamente en la lipoproteína de alta densidad (HDL 449,451). Se han publicado algunos estudios que han evaluado directamente el efecto de este tipo de tratamiento dietético sobre el patrón lipídico del paciente.
Otros estudios han evaluado la eficacia de un programa estructurado e intensivo de modificación del estilo de vida, que incluía la utilización de dietas de sustitución. En el estudio Look AHEAD, realizado en 5.000 pacientes con sobrepeso/obesidad y diabetes de tipo 2, el grupo de tratamiento intensivo incluía la utilización de Sustitutos Completos (2 al día de las semanas 3-19, y 1 al día el resto del tratamiento), además de un programa de ejercicio y de modificación del estilo de vida. Después de un año (477) este grupo perdió el 8,6% del peso inicial (frente al 0,7% en el grupo control). Tras 4 años de tratamiento, la pérdida ponderal se mantuvo en el 6,15% en el grupo de tratamiento activo frente al 0,88% en el grupo de tratamiento convencional. Esta pérdida ponderal se acompañó de un mejor control glucémico y de los factores de riesgo vascular.

Seguridad

Los efectos adversos de las dietas de sustitución son similares a los descritos con otras dietas hipocalóricas, e incluyen estreñimiento, astenia, caída de cabello, etc. No se ha puesto en evidencia que estos efectos sean superiores a los que se observan con otras modalidades de tratamiento dietético en condiciones isocalóricas. En cuanto a la composición de la dieta, diversos estudios han evaluado la ingesta de macro y micronutrientes en pacientes que realizaban esta dieta (450,479). En general, la ingesta de proteínas y micronutrientes es superior en los pacientes que reciben Sustitución Completa de la Dieta en comparación con una dieta hipocalórica convencional (463). La ingesta de fibra, por el contrario, es variable y depende del contenido de fibra del preparado comercial. En comparación con el grupo control, los sujetos que recibieron Sustitución Completa presentaron una mayor disminución de la ingesta de grasa y de colesterol (474). Realizaron un estudio controlado en 123 mujeres con obesidad en el que se evaluó el efecto de diversos tipos de dieta hipocalórica (Sustitos Completos de 4 veces al día, dieta hipocalórica convencional de 1.200-1.500 kcal/día, o bien únicamente consejos sin dieta estructurada) sobre la conducta alimentaria (481). En la semana 28 de tratamiento, un número significativamente mayor de pacientes en el grupo de Sustitutos de la dieta había desarrollado episodios de ingesta compulsiva. En el seguimiento posterior (semanas 40 y 65) no se observaron diferencias entre los grupos. Ningún paciente cumplió los criterios diagnósticos de trastorno por atracón (binge-eating disorder). Teniendo en cuenta que estos episodios fueron leves y auto limitados, los autores concluyen que no está justificado el temor a que el tratamiento dietético con Sustitutos Completos pueda inducir trastornos de la conducta alimentaria.

Recomendaciones Nutricionales basadas en la evidencia para la prevención y el tratamiento del sobrepeso y la obesidad en adultos (Consenso FESNAD-SEEDO)

Dietas de substitución de Comidas;

Todas las evidencias dentro del contexto de esta publicación

Prueba 56. El uso de preparados comerciales como sustitutos para una o más comidas puede facilitar la correcta adherencia a la dieta hipocalórica, favoreciendo la pérdida de peso y mantenimiento de la pérdida de peso (evidencia nivel 1-)

57. este efecto beneficioso es mayor cuando se utiliza esta estrategia en el contexto de tratamientos estructurados como ejercicio físico, educación dietética y modificación de conducta de alimentación (evidencia nivel 3).

58. sin efectos adversos clínicamente relevantes han sido reportados o descrito en asociación con el uso de substitución de comida en el contexto de dietas hipocalóricas (nivel de evidencia 3).

Recomendaciones:

27. La sustitución o la sustitución de algunas comidas por un sustituto Completo, en el contexto de dietas hipocalóricas, puede ser útil para lograr la pérdida de peso y para mantener la pérdida de peso en adultos obesos o con sobrepeso (recomendación grado D). Según este grado son evidencias basadas en estudios de casos clínicos o series de casos al igual que en la opinión de Expertos en ambos campos; el Clínico y Científico.

Niveles de Evidencia en tabla 1 y Grados de Recomendación tabla 2.



Bibliografía (solo de los textos arriba citados)
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70 Vol. 10 • Suplemento 1 • Octubre 2011
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